jueves, 27 de marzo de 2014

Páginas 7 y 8


Quiero recordar. Y esta es otra ilustración para recordar y, en parte, para quitar presión a los presionados.
Cuando éramos pequeños teníamos unos ángeles de la guarda que se llamaban papá y mamá. No había ningún problema que ellos no solucionasen. Para ellos todo era posible. Me acuerdo de cuando tenía 7 años, entraba en una tienda y lo quería todo para mí. Mi madre me decía: ¡No tengo dinero! Mi contestación…pues sácalo de la pared.
Porque antes todo era TAN fácil. Pero la madurez nos llega a todos.
Madurar significa – V. Intr. Crecer y desarrollarse una persona en relación con sus condicionantes hereditarios, el contexto social en el que vive y sus circunstancias personales.
La madurez llega y sin avisar. Los condicionantes hereditarios dejan de ser superhéroes para pasar a ser personas normales, de carne y hueso, que lloran, que se equivocan y arrepienten. La pared se convierte en un cajero automático. Las responsabilidades pesan y nos olvidamos de lo que queríamos hacer para emplear el verbo ‘tener’ que hacer. Y un día sin saber cómo, la rutina es lo único que tenemos, perdiendo así las pequeñas cosas mágicas que hacíamos para ponerle un poco de sabor a la vida. Esos son los deportes en peligro de extinción; cosas locas como saltar de baldosa en baldosa, meter partes del cuerpo en lugares en los que claramente no caben… etc.
Pero, tranquilos, seguiremos cantando en la ducha. Aunque seamos un poco más aburridos que antes, seguimos teniendo nuestros momentos y eso ni nada ni nadie nos lo puede quitar.
P.d.: Si ya no cantas en la ducha, empieza a hacerlo otra vez. Cantar tiene beneficios comprobados científicamente para la salud; tonifica los músculos, estimula la circulación, fortalece el sistema inmunológico y producimos endorfinas que nos hacen sentir mejor. Además si no cantas por el miedo a la tormenta del fin del mundo, relax, en la ducha tu voz suena mejor. Debido a las paredes y humedad tu voz sonará más potente y grave. Parece que no tenemos excusas.


martes, 25 de marzo de 2014

Página 6


¿Tu también ves cerdos volando?
Algo real, algo simbólico. Esta página ha sido inspirada por Mattias Adofson y por las imposibilidades posibles que nos dan los nuevos días. La expresión popular ‘eso pasará cuando los cerdos vuelen’ la plasmo aquí. Por que hoy en día es posible que los cerdos vuelen. El mundo se ha llenado de posibilidades, de sueños y de fantasías. Pero hay que verlas. Las oportunidades que parecían imposibles se materializan y pasan ante nuestros ojos. Y no podemos sólo mirar, hay que ver. Hay que ver cerdos voladores. 


lunes, 24 de marzo de 2014

Página 5


Ayer hablé sobre la importancia de recordar y me inspiró esta nueva página. 
Una página tributo al recuerdo. Siempre que sale en alguna película el cliché de preguntar qué tres cosas te llevarías de tu casa, yo pienso instantáneamente en: Rufo (mi perro), el Osito Panda (peluche) y mis álbumes de fotos. Coger a mi perro es algo obvio, es mi bebé. El Osito Panda es otro compañero de vida que tengo desde los 4 años y sin el que no podría dormir. Y los álbumes.. los álbumes son recuerdos. La memoria histórica que dejo, mi huella y la prueba de las cosas que pasaron. Sin ellos no podría ver el pasado, no podría recordar la persona que fui y creo que recordar la persona que fuiste es algo que de tanto en tanto, y sin juzgarnos ni regodearnos demasiado, tenemos que hacer. Por eso he hecho este dibujo. Para cuando acabe el moleskine, vea esta página y sepa lo que pasó. Para recordar y sobretodo valorar el esfuerzo de millones de genios que pasan desapercibidos las 24 horas de nuestros días bajo el ensueño de la buena y monótona vida. Todo lo que tenemos nos lo ha dado alguien. Se lo dedico a ellos y se lo dedico a Adolfo Suárez.
Quiero recordar hoy que todo de lo que disfruto fue el trabajo y sudor de alguien. A todos ellos gracias. 


domingo, 23 de marzo de 2014

Página 4


Y aunque la facultad de Bellas Artes, en efecto sea una jungla para ellos, siempre tenemos el comodín del público. A cada uno, sus reglas.
El zapato que le ajusta a un hombre le aprieta a otro; no hay receta para la vida que funcione en todos los casos”, Carl Jung.

Pasemos página y concentremos Madrid.
Madrid, Madrid, Madrid… Tenía la necesidad de concentrarlo, de elevarlo y separarlo. ‘De Madrid al cielo’ dice la expresión y a ella le hago justicia. Reuniendo en una página todos los lugares, incluida la ‘jungla’, que merecen mención, lugares para pensar y sobretodo para ser.
Cuando era pequeña vine de visita con mi familia a Madrid. Recuerdo sentir por primera vez la ‘enormidad’ y ver cosas que para mí no eran normales por aquel entonces. Chicos demasiado jóvenes fumando, coches pitando, gente que sólo miraba al suelo.. y sobretodo recuerdo ver a lo que ahora sospecho que sería un bello-artista. Iba vestido de lo más raro (ahora normal) con un abrigo negro largo, boina, maletín enorme.. un extraterrestre cuando tienes 7 años. Él pasaba desapercibido para todos, pero no para mí. Le pregunté a mi madre porqué iba así y nadie le miraba. Ella me dijo algo que se me quedó grabado “en Madrid es el único sitio del mundo donde puedes ser quien quieras y a nadie le importará”.
Ahora mirando atrás me planteo si estoy aquí por aquel día.. Para mí fue como para un niño norte-americano ver Nueva York. Todo tan grande, monumental, clásico. Porque hay gente que añora el futuro y otra que añora el pasado. Yo soy de las segundas. Del blanco, de las esculturas, inscripciones, arcos, vías magnas, de la historia que pasó. Siempre he querido explicar el porqué y me gustaría decirlo un día como el de hoy, 23 de Marzo, frente a una gran pérdida y el clásico. Añoro la memoria histórica, una memoria que creo que estamos dejando en un segundo plano hoy en día. El pasado, la historia es una trayectoria que nos define y si la recordásemos con más frecuencia no tendríamos tantas dudas, sino respuestas. Cito a Felipe González "el pasado es una mochila, lo cargamos con nosotros, pero no le prestamos atención y al final no sabemos que llevamos mochila, pero nos pesa igual". Y pienso.. si no sabemos de dónde venimos, ¿cómo sabremos a dónde vamos? 


sábado, 22 de marzo de 2014

Página 3


Con el tema tan cercano que emprendí ayer, quería continuarlo. Y no puedo hablar de la vida laboral de un artista. No la tengo. Por lo tanto y como, por ahora quiero tratar lo vivido, reflejo otra situación académica.
Titularía esta página como ‘Bellas artes, La jungla’. Espero que sea claro y se entienda. Quería reflejar con un ‘mapping’ tan cotidiano como el Google maps, el primer día (y el último) que mi padre entró en la facultad. No creo que mi padre haya sido el único escandalizado al entrar. No duró en ella ni cinco minutos. Por eso en la página pone que el usuario es “+Padres”.  Y lo de la ‘jungla’, es obvio, fue lo primero que exclamó. 
Pues..eso, ‘Welcome to the jungle’.


viernes, 21 de marzo de 2014

Página 2


Es mi primer “introducing”. ¿Qué es un introducing? Es una manera de mostrar una serie de personajes, presentarlos. 
Al pensar en presentar personajes me vino a la cabeza ¡ZAS! rápidamente ‘Mogambo’.  Aquel momento, al principio de la película, en el cual Ava Gardner se presenta a los animales. Los examina, los descubre. No recuerdo cómo se llama la actriz en la película pero se me quedó grabado cuando ve a un rinoceronte y exclama: ¡UN CANGURO!
De la misma forma quería con esta imagen mostrar estereotipos preconcebidos de la gente sobre los bellos-artistas. 
Hace un año, un grupo de tres alumnos nos dedicamos a hacer una encuesta por diferentes sitios de Madrid, a diferentes personas de la calle de todas las edades. Les preguntábamos cómo era un artista. Llevábamos con nosotros un tríptico con imágenes de todo tipo de prendas de ropa y un signo masculino y otro femenino. Esta imagen refleja los resultados de la encuesta. Así somos vistos los artistas. Once perjuicios y una mujer perdida.
Por cierto me gustaría explicar que no pretendo hacer ningún tipo de crítica. (De momento) Pretendo reflejar ideas que existen y que cada uno saque sus conclusiones. (Repito, de momento.) 


jueves, 20 de marzo de 2014

Página 1


Primer objetivo cumplido: empezar.
Y qué mejor que empezar presentándose e intentar explicar en una imagen de qué va la cosa. 


miércoles, 19 de marzo de 2014

Proyecto Final - La página en blanco


Y con la primavera viene el último proyecto. El proyecto final, el gordo. Tras un mal mes de marzo ya está finalmente todo decidido y pensado. Un moleskine lleno de historias, novelas, viñetas y personajes que salen de mi imaginación. 
Pero quiero ir paso a paso y primero me enfrento a la primera página en blanco.
Enfrentarse a la página en blanco es enfrentarse a la sublimidad. Lanzarse en un segundo irracional, o no tal irracional al fin y al cabo, a un infinito. A la infinita posibilidad. A un todo. Afrontar delante de un papel tu pequeñez, tu fragilidad, tus faltas. Porque sólo delante de algo sublime es cuando te das cuenta de tus faltas. No de tus errores, los errores no son faltas, las faltas son carencias. La falta de imaginación, creatividad, novedad, originalidad.. Tener miedo a lo nuevo. A lo nuevo que se sabe, que no se sabe, que se quiere saber sin saber cómo y también, y ¿porqué no? a lo que no se quiere saber en absoluto. Pero no nos demos latigazos tan pronto, no se puede culpar uno mismo de sus faltas, al menos, no de todas ellas. Todos en cierto momento sentimos este miedo. El miedo al: ¿Qué voy a hacer? Y tranquilicémonos. Tener miedo es normal. Seamos conscientes que no es la página, no es la originalidad, no es la imaginación, no es sobre nosotros. La cosa no va para nada por ahí. El culpable es fracaso.  Frente a la página en blanco te das cuenta de que te enfrentas a la posibilidad de fracasar y no hay nada tan aterrador como equivocarse frente al ‘mundo’. 
Ahora me siento frente a mi página en blanco con una receta de sentimientos que engrandece o empequeñece según cojo el boli. Los ingredientes que llevo dentro son dos porciones de ilusión, otras dos de miedo y una pequeñita de confianza. Pero el miedo va tomando terreno. Es la primera página en blanco de mi proyecto final y confieso estar aterrada por el fracaso. La primera página es el aviso. Yo os estoy avisando. Tengo miedo a equivocarme. Y no hace falta tener un papel delante, hay mil situaciones que te acorralan. Te ponen en una esquinita y esperan a que enseñes lo que tienes, que des el salto. Pero en fin, como dijo Churchill “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”.
Equivocarse es normal. Equivocarse es bueno. Equivocarse es reconocer que eres más sabio que ayer. También, y aunque odiaría equivocarme en mi proyecto, es una posibilidad que hay que afrontar. Pero una posibilidad, nada más ni nada menos. En fin, se me llena la boca, bueno los dedos, al dar consejos y hablar sobre valentías. Darlos es lo más fácil del mundo, seguirlos…no tanto. Espero cumplirlos yo misma. Voy a enfrentarme a mi página en blanco y a ponerme manos a la obra.