Para el dibujo he preferido coger la de Bach por la oportunidad de
dibujar una mariposa. Y es que la mariposa que he dibujado no es una mariposa
cualquiera, es una Monarca.
Las mariposas Monarca son las más longevas que existen, viven hasta
nueve meses sólo para realizar su migración. Las que nacen en otoño, también
llamadas ‘Matusalén’, viajan desde Canadá hasta México para hibernar y
reproducirse. Recorren 120 kilómetros al día y para cuando consiguen volver,
varias generaciones de verano han vivido y muerto, y son las tataranietas de las migradoras las que realicen
el siguiente viaje. De algún modo las nuevas generaciones conocen el camino.
Siguen las mismas rutas que sus ancestros y en ocasiones incluso vuelven al
mismo árbol.
Es increíble el esfuerzo que una pequeña mariposa realiza solamente para
que su especie siga adelante. Por este motivo quería dibujarla. Ella simboliza
la estoicidad, el sacrificio. Por eso, tras recordar quiénes somos, aprovechar lo que
tenemos y escoger un camino, nos toca mirar las cosas con perspectiva. Por muy terrible que parezca una situación, hay
que seguir y tener en mente todo los sacrificios ejercidos para que nosotros
salgamos adelante. No hay nada de lo que no se pueda salir, nada que no se
pueda aguantar, ni esfuerzo que no sea recompensado. Es cierto, la vida, tarde
o temprano, pone a cada uno en su lugar.
‘LO
QUE PARA LA ORUGA ES EL FIN DEL MUNDO, PARA OTROS ES UNA SIMPLE MARIPOSA’. - Bach

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