¡Ya están hechos! Hoy he acabado los retratos y siento
la necesidad de explicar la simbología que hay en ellos, lo que nos sale de la
cabeza, que se arremolina con el pelo, nuestra mente. Voy a ello.
¿Cómo veo a Mireia? La forma en la que ves a una persona es
muy subjetiva y depende, como todo, de las dos. Lo que ella deja ver, y en lo que
yo me fijo. Ver su ‘mundo interior’ era mi fin. Retratarla a ella enfrentándose
a su mundo era mi medio. Su mundo lo veo como el mar. Calmado, azul, paciente,
viajero, natural. Las caracolas reflejan esa paciencia y a la vez los viajes.
Son casas temporales de ermitaños y siempre están ahí. Llenas de belleza,
erosionadas y esperando a que las habiten. Las burbujas son un poema. Mireia me
recuerda a Antonio Machado. “Yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Me gusta
verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y
quebrarse.” Las burbujas simbolizan lo etéreo y lo mágico. La ilusión y la
esperanza. Y por último la playa.
La playa para mi es la tranquilidad y sobretodo el pensamiento infinito que se
tiene frente a su horizonte.
¿Cómo me veo? Este
dibujo ha sido más difícil. En un primer momento fue mucho más fácil, sé como
soy, pero ¿soy como me veo? Y me veo distante. Sé que acceder a mí es
complicado. No es porque yo no quiera, es porque no puedo. No sé si lo he
explicado antes. Cuando era pequeña mi familia no paraba de preguntarme qué
quería ser de mayor. Cuando aprendí que para ser veterinaria tienes que ver
sangre, dije que quería ser actriz. ¿Por la belleza y la fama? No. Quiero vivir
mil vidas. Con el tiempo aprendí que no hacía falta aprender a actuar para ser
otra persona, se podía leer. Leer para mí es como ver una película en la que
soy la protagonista. Terapéutico, horas en las que no tengo que ser yo, puedo
ser quien quiera, vivir en otra época, incluso pasados y futuros irreales. De
ahí que mi retrato esté plagado de libros. Eso me recuerda a Borges “Hay quienes
no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un
mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin
libros”. La vegetación,
las flores, son mis flores preferidas: la flor del cerezo y la dalia. Las
flores simbolizan la belleza, la alegría, el amor y lo mejor de todo, la
inestabilidad de las anteriores, se marchitan de año en año. Los colibríes, el
nervio puro y por último, la
inaccesibilidad del castillo.
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