Cuando empecé los dos retratos hace unos días me planteé unas cuantas cuestiones que yo creo que son necesarias cuando se empieza una obra. El soporte, cartulina. El formato, rectangular. La técnica, lápiz. El sujeto a retratar, este aspecto ya lo he tratado en mis publicaciones anteriores. En resumen, quiero mostrar mi forma de ver-ser, mi mundo, mi personalidad. Y lo mismo con el retrato de Mireia.
La última cuestión por tratar es la
simbología. No es lo mismo el azul que el amarillo. No significan lo mismo. No
es lo mismo hacer un retrato el blanco y negro que a color o con grises. En un
primer momento pensé hacernos en blanco y negro, pero no funcionaría. La razón,
no somos personas de extremos, no pensamos o blanco o negro, eso tal vez
funcionaría para otro tipo de personalidades, pero a nosotras nos veo como
personas de grises, de mil matices. Pero tampoco. No somos personas grises. Aunque nos veo reflejadas con la nostalgia que el gris nos aplica. Y por
eso decidí coger las dos opciones, grises y colores.
Cada una tiene su color, su forma de
afrontar la vida. Con esta característica y con la simbología que nos quiero
poner, encontré a Carne Griffiths. Es una artista llena de simbología.
Literalmente, porque sus retratos
además de añadirles dibujos de vegetación, también añade diferentes líquidos.
Dibuja con vodka, té, café.. etc. Es un elemento que también define ¿no?


No hay comentarios:
Publicar un comentario