Ha sido curioso pero
pensando en los elementos de un apartamento (para los proyectos) el más común y
el que más se pasa por alto es el polvo. El otro día en el debate que se creó
en clase sobre el arte contemporáneo, me gustó una frase que se dijo:
“hay dos
tipos de personas: las que reflexionan sobre el polvo y las que venden polvo”.
Está claro que el polvo es mucho más que sólo polvo. Es la personificación más
dolorosa del paso del tiempo (sin contar las arrugas, o los quilos..) en un
espacio. Hablar sobre ‘el tiempo’ me ha transportado a la época en la que
estudiaba filosofía. Siempre que se habla del tiempo se sabe que hay mil
filósofos que ya hablaron hace siglos de todo lo que nosotros podemos decir.
Pero hay uno que, además de darme en el pasado grandes dolores de cabeza, me ha
recordado especialmente al factor: apartamento-polvo-espacio-tiempo-persona.
Heidegger y su “El
ser y el tiempo”.
Para no alargarme lo resumiré: toda persona tiene una existencia basada en su intencionalidad,
lo que quiere hacer (un martillo es un martillo no por la posesión de atributos
de martillo, sino por ser usado para martillear). Y la base de la
intencionalidad es la temporalidad. Puesto que no se existe sin el tiempo. Parece
fácil concluir que todo ser, depende del tiempo. Por lo tanto no eres tonto,
feo, guapo, no.
Eres tiempo, que es lo mismo que decir, que eres tu intencionalidad de ser en
un tiempo determinado de existencia.
Uffffff.. tan trivial (o no) pero decirlo siempre cuesta menos que
experimentarlo. Vamos a ver cómo lo experimentamos nosotros con el
proyecto.
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