lunes, 21 de octubre de 2013

Proyecto escrito


" En una habitación común podemos encontrar elementos que se repiten, una serie de estructuras básicas que conforman ‘la habitación’. Estos elementos son; una cama, una mesita de noche, un armario, una estantería, un reloj, muebles en general, utilidades. Además de estas estructuras comunes, las personas utilizamos la habitación como reflejo propio. Nos plasmamos y representamos a través de; fotografías, cuadros, recuerdos en forma de objetos,  ropa..
Hay un punto común que hemos querido destacar entre el habitante y lo habitado. Tanto la persona como la habitación tienen una parte que mostrar, una superficie y conformación o estructura y un “subsuelo” o subestructura que no mostramos o enmascaramos.
Tomando como referencia e influencia el ensayo de Sigmund Freud titulado 'Lo siniestro' reflexionamos sobre lo Heimlich y su antónimo lo Unheimlich; lo visible y aceptado, lo oculto y siniestro. 
Entre el Heimlich encontramos dos definiciones: la primera, lo conocido, casero, confortable, lo seguro. Y como segunda definición lo secreto, oculto, lo disimulado, escondido. Hay dos motivaciones para esconder algo, una buena, el miedo a que nos lo arrebaten, y otro mala, ocultrar algo siniestro.
Por su parte Unheimlich se define como lo siniestro, espectral, que provoca terror. En definitiva: todo aquello que debió permanecer en secreto y sin embargo salió a la luz.
Pensemos en trasladarlo a una habitación, ésta sería lo visible, el suelo la línea intermedia y divisora con dos caras y el subsuelo lo oculto. Queremos jugar con el concepto de lo escondido, pero ir más allá. Intentar jugar con el imaginario, divulgar un Heimlich convirtiéndolo así en Unheimlich.
La obra consta de una serie de elementos enterrados en el subsuelo de la sala, una pala y una serie de radiografías cologadas a lo largo de las paredes. Éstas dejan ver algunos de los elementos que hay en el subsuelo, con esto jugamos con lo subterráneo, el objeto real y las radiografías que muestran lo oculto. Ambos Heimlich, aún no descubiertos. Pero en el momento que el espectador los descubre y desentierra son desvelados, por lo tanto son siniestros, Unheimlich. Se le da la oportunidad al visitante de abrir la caja de Pandora. Él mismo construye la vivencia y se plantea lo que puede ser o no siniestro.
En la obra invitamos a reflexionar sobre cómo en el subsuelo conviven objetos malévolos y perversos con objetos “inocentes” y hogareños. La decisión de, qué es qué, es únicamente del visitante y/o atrevido el cual puede desenterrar los objetos y convertirlos así en una revelación. Si es que a caso están..Es una reflexión sobre cómo el Heimlich y el Unheimlich propio convivie debajo del suelo de una exposición sin ser expuestos al juicio. Lo mismo podríamos decir en una hacitación y ¿por qué no? En todos y cada uno de nosotros.  ¿Alguien desenterrará nuestros secretos? ¿Serán éstos siniestros? "

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