" En una habitación común podemos encontrar elementos que
se repiten, una serie de estructuras básicas que conforman ‘la habitación’.
Estos elementos son; una cama, una mesita de noche, un armario, una
estantería, un reloj, muebles en general, utilidades. Además de estas
estructuras comunes, las personas utilizamos la habitación como reflejo propio. Nos
plasmamos y representamos a través de; fotografías, cuadros, recuerdos en forma
de objetos, ropa..
Hay un punto común que hemos querido destacar entre el
habitante y lo habitado. Tanto la persona como la habitación tienen una parte
que mostrar, una superficie y conformación o estructura y un “subsuelo” o
subestructura que no mostramos o enmascaramos.
Tomando como referencia e influencia el ensayo de Sigmund
Freud titulado 'Lo siniestro' reflexionamos sobre lo Heimlich y su antónimo lo
Unheimlich; lo visible y aceptado, lo oculto y siniestro.
Entre el Heimlich encontramos dos definiciones: la primera,
lo conocido, casero, confortable, lo seguro. Y como segunda definición lo
secreto, oculto, lo disimulado, escondido. Hay dos motivaciones para esconder
algo, una buena, el miedo a que nos lo arrebaten, y otro mala, ocultrar algo
siniestro.
Por su parte Unheimlich se define como lo siniestro,
espectral, que provoca terror. En definitiva: todo aquello que debió permanecer en secreto y
sin embargo salió a la luz.
Pensemos en trasladarlo a una
habitación, ésta sería lo visible, el suelo la línea intermedia y divisora con
dos caras y el subsuelo lo oculto. Queremos jugar con el concepto de lo
escondido, pero ir más allá. Intentar jugar con el imaginario, divulgar un
Heimlich convirtiéndolo así en Unheimlich.
La obra consta de una serie de elementos enterrados en el
subsuelo de la sala, una pala y una serie de radiografías cologadas a lo largo
de las paredes. Éstas dejan ver algunos de los elementos que hay en el
subsuelo, con esto jugamos con lo subterráneo, el objeto real y las
radiografías que muestran lo oculto. Ambos Heimlich, aún no descubiertos. Pero
en el momento que el espectador los descubre y desentierra son desvelados, por
lo tanto son siniestros, Unheimlich. Se le da la oportunidad al visitante de
abrir la caja de Pandora. Él mismo construye la vivencia y se plantea lo que
puede ser o no siniestro.
En la obra invitamos a reflexionar sobre cómo en el
subsuelo conviven objetos malévolos y perversos con objetos “inocentes” y
hogareños. La decisión de, qué es qué, es únicamente del visitante y/o atrevido
el cual puede desenterrar los objetos y convertirlos así en una revelación. Si
es que a caso están..Es una reflexión sobre cómo el Heimlich y el Unheimlich
propio convivie debajo del suelo de una exposición sin ser expuestos al juicio.
Lo mismo podríamos decir en una hacitación y ¿por qué no? En todos y cada uno
de nosotros. ¿Alguien desenterrará
nuestros secretos? ¿Serán éstos siniestros? "
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