sábado, 9 de noviembre de 2013

Vicios



Es muy curioso como, cuando emprendes un proyecto, o haces una compra, no paras de ver referencias a ello por todos lados. Hace un año quise hacer unas magdalenas para un cumpleaños y desde entonces la moda ‘Cupcake’ ha corrido como la pólvora, ¡están en todas partes! Pues lo mismo ha pasado con la basura, (espero que no tenga tanto alcance) desde que empecé a pensar en ello, Madrid se va ensuciando cada vez más y la huelga de basuras, que empezó hace varios días, parece infinita.

Quiero hablar de ‘2’, mi segunda obra en la serie Crisis, puesto que tiene mucho que ver con la basura de la calle. Antes de empezar, distingo dos tipos de basura; la basura de casa y la basura de la calle. La basura de casa, como ya he comentado antes, nos retrata. Lo que comemos, lo usado, los envases.. Y luego esta la basura de la calle que también nos retrata pero en un sentido más plural, no tan propio. Una característica  de las basuras de la calle es que es comunitaria, no sólo depende de su colocación, no contienen lo mismo las de Serrano que las de Legazpi, sino que en la misma bolsa está lo de todos. El elemento, creo, más común en las basuras caseras son los envases y en las callejeras; las colillas (dentro y fuera de la basura).
Ellas son las protagonistas de ‘2’. Se trata de una urna de 50x50cm de metacrilato con 3000 colillas recogidas de la calle dentro. Está abierta por los lados y las colillas están ordenadas no tiradas sin más. ¿Qué tienen que ver con la crisis? Pues bien, ellas la crean. La crisis de lo que se exalta, se escoge para crear la obra y se acumula, y a la vez denigra, al ser un vicio dañino. Una colilla es un objeto crítico en sí mismo, impersonal, global, reconocible y en el fondo..no tan impersonal del todo. Un objeto que empieza teniendo mucho valor, para el fumador, y que acaba siendo tirado mayoritariamente al suelo. Una colilla pasaría desapercibida, muchas forman una masa crítica. Reciclándolas doy así importancia al objeto real, icono y símbolo narrativo de algo más complejo. Un vicio social autodestructivo y sin querer queriendo la esencia de la sociedad.
Tengo que decir que montarlo me provocó una crisis, nunca mejor dicho, a mi. Yo fumo y después de hacer la pieza estuve una semana entera sin probar cigarro. El olor que desprende es intenso, horrible y también algo que me gusta ya que acentúa esa crisis representada. Y así no me lo roban..

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